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Periplo andaluz
Cuatro días y tres noches de aventura por el sur de España. David, Rubén y yo estuvimos desde el lunes 17 hasta el jueves 20 en el apartamento de Rubén en Torrox. Pueblo malagueño invadido por familias alemanas. Es decir, niños pequeños y personas mayores. Evidentemente eso hace que no haya mucha fiesta en la región, o más bien nada. Esta fue la principal causa de nuestro periplo por tierras andaluzas.
Nerja. La primera noche cenamos en una pizzeria donde Mauricio nos dijo que si queríamos fiesta tendríamos que ir a Nerja (por cercanía). Efectivamente eso hicimos. Jose Cuervo, Brugal, refrescos y varios kilómetros por recorrer. Una vez allí preguntamos por la plaza Tutti Frutti y a escasos metros preparamos nuestro suculento manjar. Aquí es donde conocimos a Cuki, al perro más obediente del mundo, pero sobretodo, donde la frase "ni con un palo" evolucionó a "ni con un extensor de palo". Luego un personaje autóctono nos dijo donde debíamos ir para pasar la noche. Charlamos de buen rollo con el puerta (cosa impensable en Madrid) y dentro encontramos más de una belleza, ya fueran nacionales como de importación. Además nos encontramos con una amiga de la facultad de Rubén, Rosa, y sus 8 amigas. A las 6 nos echaron y de nuevo carretera y manta hasta Torrox. La noche estuvo un poco floja.
Benalmádena. Habíamos estado especulando con ir a Tarifa pero el plan no nos seducía totalmente. Sin embargo, Koka nos dijo que en Benalmádena había mucha fiesta así que pusimos a la antonia en rumbo al puerto deportivo. Dicen que el TomTom es el mejor navegador, y quizá lo sea, pero nos metió por una calle tan oscura y sinuosa que sólo se nos pasó el acongoje al ver que otro coche seguía el mismo camino. Finalmente llegamos a nuestro objetivo y de camino a la zona de garitos nos cruzamos con un par de mozas de buen ver, a todo esto un viejo apollado en una señal de tráfico. Según pasamos al viejo suelta la ya mítica frase: niña! dame un beso! Automáticamente pensamos que se lo había dicho a las mozas y las risas fueron inevitables. Al darnos la vuelta medio llorando nos dimos cuenta que se lo había dicho a una viejecita que pasaba por allí, amazing (como diría DJStation). Una vez en la zona de garitos desenfundamos al tito Cuervo y el Brugal en un parking cercano. Casualidades del destino el encontramos con Bob, que además venía con dos perlas cordobesas de la mejor cosecha. Esta noche sí tuvo más chicha que la anterior con David teniendo dos copas a la vez, una irlandesa borracha intentándonos decir "algo" y las 100 mejores jugadas de la NBA por la tele. Sobre las 6 nos volvimos para Torrox.
Tarifa. La noche de los despropósitos. Dos horas de viaje para estar allí unas cinco y para volver otras dos horas: casi el mismo tiempo de fiesta que de trayecto. El caso es que terminamos con el tito Cuervo y nuestro amigo Cointreau rodeados de 11 bellezas. Con historias para recordar como la familia ///M o el no tienes huevos a quitarme el cigarro nos dispusimos a emprender un apasionante viaje hacía la otra punta del pueblo. Tras unas pequeñas indicaciones por parte de un chaval muy majo, David y yo nos perdimos y acabamos en el final de España y molestando a una pareja que, presumiblemente, estarían a punto de consumar su amor (o sea, que les jodimos el polvo). Quince minutos andando dan para mucho, pero cuando tras ese tiempo ves que has vuelto al mismo punto te das cuenta de que algo estás haciendo mal. Finalmente llegamos al lugar donde habíamos quedado y aparte de algún cabreo y un chupito, nada más. A pesar de la paliza en coche la noche estuvo bastante bien. Igualmente nos fuimos a casa sobre las 6 aunque esta vez llegamos de día (por razones obvias de espacio/tiempo).
A destacar unos pequeños detalles curiosos: Andrés se quedó sin María tras decirla que su ex lo hacía mejor que ella. Uuna hermana estaba en Viena y la otra se deja el móvil en Madrid. No hay olas en Torrox. Quiero irme de ERASMUS.
En definitiva ha sido un viaje muy entretenido, con muchos momentos para el recuerdo y con 1.600 kms a las espaldas. Un periplo andaluz que mereció la pena y que ha servido para despejarse y practicar el más sano deporte: la risa.
No hay fotos por razones de listón pero alguien hizo un par de ellas en Tarifa así que espero conseguirlas y ponerlas en mi SPaCe 2oo6 .
Paris para el recuerdo
El pretexto de este viaje, una vez más, es un evento de capoeira. Y visto como tal no hay queja posible. Mestres de todo el mundo, gente de todo tipo y muchísima capoeira durante todo el fin de semana. El único problema era el idioma. Había gente que sabía francés (lógico), otras inglés, portugues... pero español prácticamente nadie. En cualquier caso nos entendíamos bastante bien entre los 4 idiomas y los gestos. Se puede decir que he aprendido muchísimo y ahora tengo más madurez capoerista.
En lo que concierne a la ciudad de las luces se pueden decir mil cosas. Sólo tuve 6 horas para patearme Paris pero creo que las aproveché bien junto a Chicobento. Estuvimos en el Hotel de Ville, en la catedral de Notre-Dame, en el Louvre (por fuera), en los campos Eliseos, en el arco del Triunfo y en la torre Eiffel. Creo que es lo más típico y no teníamos tiempo para mucho más. Lo que más me impresionó fueron el Louvre, que es mucho más grande lo que me pensaba, y la torre Eiffel que si de día es monstruosamente grande y con gente bañandose en la fuente como si fuera una piscina municipal (pero gratis), por la noche es un juego de luces digno de elogiar.
Lo mejor de Paris es la cantidad de parques que tiene. En el centro de la ciudad tienes más vegetación que en todo Madrid. Es una ciudad increíblemente verde. Además tiene dos bosques, en una ciudad! Impresionante y gratificante sin lugar a dudas. Lo peor, como suele pasar, es la noche. Es barrer para casa, pero como en Madrid en ningún sitio. Allí las zonas de bares son más bien una reunión de restaurantes con música. La mayoría de los garitos (por no decir todos) estaban llenos de asientos y mesas para tomarse algo tranquilamente mientras escuchas cualquier cosa que se le ocurra al deejay. Repito: como Madrid, nada.
Por último agradecerle a Pier que nos dejara su apartamento todo el fin de semana sin pedirnos absolutamente nada a cambio, bueno, que le enseñara a tocar el berimbau
. Es un tío genial que se portó conmigo mejor de lo que se puede esperar, máxime cuando no me conocía de NADA, era la primera vez que nos veíamos en la vida. Una gran persona a la que deseo lo mejor en la vida. También un agradecimiento especial a Ari que me enseñó las 4 o 5 cosas básicas de francés y que me sirvieron para sobrevivir, sobretodo a la hora de volver a casa de madrugada y sin metro. Toda una odisea lingüistica pero que solveté bastante bien gracias a las pequeñas pinceladas de idioma que aprendí antes de ir. Gracias!
Las fotos que hice con mi cámara ya las he subido a mi SPaCe 2oo6. Las que me manden de otras cámaras ya las pondré en ese mismo link.
Egipto inolvidable... por vosotros
Podría explicar mil cosas sobre Egipto, sus monumentos, su historia... pero creo que google lo explicaría mucho mejor que yo así que voy a limitarme a recordar algunas de las cosas de Egipto que no todo el mundo ve en su viaje. Antes de empezar me gustaría hacer un pequeño "diccionario" de viaje:
Waiting area: Cuernos Cisne Pato cagando Barra Coma Mezquita Cielo estrellado!
El Nilo: Cuna de civilizaciones. Río más largo del mundo, el más caudaloso es el Amazonas. Por cierto. El Nilo...
Broky: De la película Brokeback Mountain. Dícese de la persona de sexualidad dudosa u homosexual.
Imhotep (2667-2648 a.C): Visir del faraón Djoser (III Dinastía, 2687-2668 a.C.). Médico, escriba, astrólogo, arquitecto y Sumo Sacerdote de Heliópolis. Escribió textos de medicina y desarrolló la administración pública. Primer arquitecto, construyó la pirámide escalonada y el complejo de Saqqara. Ídolo de masas de mente poco sana. Tatuaje de gena en árabe.
Sabiendo esto quizá se pueda entender un poco mejor el transcurso del viaje, o no. La verdad es que dudo mucho que alguien pueda explicar suficientemente bien este viaje. Dudo que una persona que no haya estado con nosotros pueda llegar a entender lo que se esconde en nuestras mentes.
La coña de los Brokys empezó desde el minuto 1 cuando Jorge mostró su cinta para sujetar la maleta (al menos yo la cogí allí), colores no le faltaban. Y claro, Miguel dormía con él, por consiguiente, Broky también. Así fue durante el resto del viaje, quizá Miguel supo quitarse el cartel en la recta final del mismo, pero para los demás seguirá siendo Broky.
La otra gran pérdida de razonamiento fue la adoración y culto a Imhotep. Guía moral y espiritual durante toda la travesía por el Nilo, y Sumo Poder en El Cairo para no ser destrozado por los arcaicos vehículos que campaban sin normas por las carreteras. Tanta era la devoción que tuvimos que tatuarnos su Fuerza en el brazo. Oh gran Imhotep! Nosotros te adoramos!
Hubo otras muchas desvariaciones mentales pero creo que esas dos fueron las más significativas y todo giraba en torno a ellas, sobretodo en la primera parte del viaje. Creo que la segunda tornó hacía María y Loreto, hermanas de dudosa sexualidad (o eso pensaban algunos cerebros trastornados).
Realmente tengo muchísimos recuerdos de este viaje. De hecho, casi en cada esquina había una anecdota. Ya sea propia del país o gracias al ingenio de toda esta gente con la que compartí 11 días inolvidables. Sin ellos no hubiera sido ni la mitad de divertido y mítico. No tengo días de vida para agradecerles el ser como son.
Algo que agradecí mucho fue ese juego de capoeira con Sergio en Barajas antes de facturar. No fue una gran roda, de hecho no teníamos música (lógico) pero nos lo pasamos bien. La gente nos hizo un gran espacio e incluso un hombre nos tiró 20 céntimos de euro, no os penséis que esto lo hacíamos por dinero, de hecho esos 20 cnts los donamos a una obra benéfica. Posteriormente y ya en el crucero por el Nilo volvímos a hacer otro juego en la cubierta. No ha sido mucho pero mejor que nada... El mono nos pudo y tuvimos que hacerlo!
Supongo que lo peor de todo el viaje fueron las casi 2 horas de retraso en el vuelo de ida. Eso sin contar a las mexicanas que llevábamos delante. Menos mal que en un momento dado desaparecieron con el comandante del vuelo, que por cierto, dejó la cabina sóla y con la puerta abierta. Suerte que no había ningún flipao del Flight Simulator porque podría haber hecho un destrozo. Eso sin contar que la puerta de emergencia hacía un ruido insoportable para quienes se sentaban al lado, como si cierras mal la puerta del coche y vas a 700 km/h, además era fácil de abrir, tanto que casi lo consigo... en pleno vuelo.
El barco no era un yate espectácular, de hecho lo primero que notamos al entrar en la habitación fue una extraña vibración bajo el suelo en un lado del camarote. Algo realmente inexplicable y preocupante teniendo en cuenta que el barco estaba parado. Si a esto le sumamos un apagón en toda la planta sin motivo aparente, no debería ser un navío de garantías.
No deberíamos olvidar que no se podía tirar papel al WC, lo primero que piensas al saber esto es: ¿Dónde tiro el papel después de limpiarme el culo? ¿A la papelera de la habitación? El olor se me antoja insoportable en tal caso. Por esto yo siempre tiraba el papel al WC, claro que tampoco es que lo tragara muy bien... Otra cosa curiosa del baño era la ducha, o mejor dicho, el vidé, que estaba dentro de la ducha.
Los puntos a favor del crucero seguramente fueron la piscina, la fiesta de disfraces y la sensación irrepetible de estar tomandote un copazo mientras navegas a la luz de la luna por el Nilo con una calma y una paz difícil de explicar. Finalmente nos llevó de Aswan a Luxor y volver sin ningún problema conocido y con muchas historias que contar y recordar.
Durante la travesía pude aprender varias cosas: No comer Lays árabes sabor Pizza. Sergio y Adri se sienten violentos al cenar sólos en su habitación con la mesa decorada con flores (Jorge y Miguel no, de hecho se recrean echándose fotos). Hay letras árabes con forma de conejito de PlayBoy. Los vendedores de apié utilizan frases como "Que pasa neng!". Los niños pequeños están dispuestos a montarselo con los turistas por dinero. Adri toca la darbuka mejor que los propios egipcios. No dejarle nunca un boli a Bego.
Ahora bien, lo mejor que pude aprender en el barco fue a evolucionar El Señor del 3 y convertirlo en el BoteGame®. Es largo de explicar, quizá algún día haga el manual, aunque debería quedar con el comité de estandarización porque creo que quedaron algunos flecos sueltos. En cualquier caso, pienso que se nos fue de las manos el dichoso juego y alguno terminó siendo The Lord of the 3 demasiadas veces. Sí, por mi culpa, pero también hay que reconocer que le dio mucha vida al barco. Sobretodo al ver a Miguel cantando "Un mundo ideal" de la película Aladín.
Antes de llegar a El Cairo pudimos disfrutar de un "paseo en faluca", montar en dromedario, hacernos tatuajes de gena, aprender los números y el abecedario árabe y sobretodo, a regatear (unos más que otros). No es por ser tacaño, pero es que todo se regatea allí, incluso la hora de despertarnos para ir a las escursiones xD También aprendimos que Samir, nuestro guía, era un pervertido, incluso más de lo que cabría pensar (ver vídeo de María bailando). Sin olvidar que todo el mundo te pide propina por todo, incluso por echarles una foto. Lo más impactante es ver a un policía, armado con una metralleta, pidiéndote propina. Completamente increíble. Aunque no tanto como descubrir una gasolinera en medio del desierto custodiada por militares armados y torretas.
Ya en El Cairo el viaje cambió completamente. Pasamos de las ciudades sombrías, apagadas y con las casas inacabadas, a una ciudad donde no existen las señales de tráfico ni los semáforos. El cambio fue considerable sobretodo al ver el hotel, y más aún al ver la habitación de Jorge y Miguel (o lo que quedaba de ella). Es bastante impactante llegar a la habitación de un hotel y ver que la cama está en vertical, las paredes picadas y una silla dentro del armario (¿una señal?).
Si no contamos este detalle subrealista, el hotel estaba muy bien. La comida (el desayuno) era bastante mejor que en el barco, las habitaciones estaba mucho mejor que las del barco (con tele, nevera, bañera, aire acondicionado...) y lo más importante: se podía llamar de una habitación a otra con el teléfono. Sólo había que marcar el 8 y luego el número de habitación, por ejemplo, para llamar a la habitación 217 sólo hay que marcar 8217 y decir que bajen a cenar. Genial idea ¿no?
Sin duda lo más impactante de El Cairo es el tráfico. La gente cruza a saco por cualquier sitio, los coches no respetan absolutamente ninguna norma de circulación, de hecho juraría que no existen. Los carriles no están definidos y cada uno va por donde le quepa el coche. Los coches mayoritariamente son antiquísimos a excepción de algunos Daewoo, Toyota, Nissan o Mitsubishi. El primer día cogimos un taxi para los 12, era la típica furgoneta VW de hippi, pero sin colorines. Furgoneta donde sólo caben 7 personas. Así que nos vimos 13 locos (incluyo al taxista, que estaba peor que todos nosotros) metidos a presión en un vehículo que zigzagueaba sin control aparente por las calles caóticas de la ciudad.
Quizá lo mejor de El Cairo fue cuando un taxista nos dejó conducir su coche. La idea era hacernos una foto "como si condujeramos" pero el tío nos arrancó el coche y nos invitó a dar una vuelta. En el coche íbamos Jorge al volante, Miguel atrás y yo de copiloto. Se trataba de un Lada con no menos de 20 años al que no podías pisar el embrague y frenar a la vez. Esto dio como resultado una forma de parar el coche poco ortodoxa y a punto de salir por la ventana. Una vez conseguimos parar el coche y tras una travesía corta pero intensa, tuvimos que estar un buen rato sentados en el coche pensando en lo que había ocurrido e intentando poner el freno de mano, sin éxito. Completamente subrealista.
Bueno, no se puede contar todo en tan poco espacio, no es plan de meter un ladrillazo (aunque ya lo es) pero creo que lo más mítico está reflejado. Sólo faltan las fotos y, sobretodo, los vídeos. En cuanto tenga todo el material lo entenderéis todo mejor.
Para terminar me gustaría recordar a todas las personas que han formado parte del viaje y que, para bien o para mal, han significado muchísimo para mi. Han sido lo que realmente me guardo de Egipto. Ellos son: Juan, Clara, David, Sara, Sergio, Adri, Marta, Jorge, Miguel, Geno, Bego, las mexicanas, Pedro, Vero, el matrimonio catalán (flalñkjeq), el matrimonio madrileño, Samir, el guía del pueblo nubio (pobre hombre...), el capitán del barco, los cocineros del barco, el yonki de los cartuchos, los taxistas de El Cairo y, por supuesto, María y Loreto. Si no se me olvida nadie estas son las personas que en mayor o menor medida han coseguido hacer de este viaje una experiencia inolvidable.
PD: Los egipcios eran unos cachondos, inventaron los emoticonos...
Aún no tengo las fotos de todas las cámaras pero ya tengo bastantes así que están en mi SPaCe 2oo6 . Sólo he puesto en las que salgo yo porque sino son demasiadas. Intentaré conseguirlas todas.
Workshop Oporto 2005
En ocasiones la vida es ingrata, aburrida e incluso despreciable. Pero entonces, cuando menos lo esperas, da un giro que te hace sonreir y tener un bello recuerdo de algo vivido. Ese giro me llevó a Oporto entre los días 18 y 20 de Noviembre de 2005. Fecha para no olvidar.
No pienso extenderme en contar como llegué hasta allí (me cago en todos los camiones del mundo) o que hice a cada instante en cada lugar. Este viaje ha sido algo mucho más que cualquier detalle. Ha sido la liberación de una existencia condicionada por la rutina y el tedio.
Lo más importante no ha sido el viaje, ni la ciudad, ni el hotel (os lo aseguro). Lo mejor de todo ha sido la gente. Podría considerarme afortunado de haber descubierto personas tan increíbles. Empezando por Salchicha o Valente (Caipirinha r00lz!) y terminando por el camarero del PizzaHut , sin olvidarme de Liliana y su hermana (que sólo bebían agua
), Ana Luisa (que le gustaba mucho la cola
) y, por supuesto, Patricia. Estas (y muchas otras) han sido personas que han marcado el viaje y han conseguido arrancarme un trocito de felicidad (incluso más). Nunca me había sentido tan agradecido de conocer a alguien. Es curioso sentirse mejor a 600 Kms de casa que dentro de la misma.
Ojala hubiera sido una semana y no 3 días. Ojala hubiera podido concer más a las personas. Ojala vuelva a repetirlo.
Básicamente puedo decir que no sólo no me arrepiento de haberme ido tan lejos sino que lo volvería a hacer. He aprendido muchísimo, he conocido gente maravillosa y he disfrutado como hacía tiempo que no hacía. Se puede pedir más? Pues sí. Además de todo esto he conseguido una preciosa camiseta firmada
(gracias a las ideas descabelladas de Periquita).
Sí, ya sé, las fotos. Tenerlas las tengo, ahora bien, son muchas! Quizá algún día de estos las suba, prometido. De momento quedaos con esta pequeña muestra que engloba a casi todos y, sobretodo, con la idea de que ha sido lo más productivo y lisonjero que me ha pasado en mucho tiempo (que no es poco).
Finalmente voy a decir que Oporto, como ciudad, no es gran cosa. Tiene el estadio del Oporto (Dragao) que es bastante impresionante (comparado con el resto de la ciudad). Tiene playa (de océano), río (el Duero)... pero sobretodo tiene carteles donde pone "Marginal", que al principio acojona un poco pero luego te das cuenta que a todo allí le ponen marginal
Es una ciudad antigua, apagada, pero con unos centros comerciales que no tienen nada que envidiar a los de Madrid. Una ciudad de contrastes muy interesante.
No me enrollo más. El resumen es claro: me lo pasé genial, lo volvería a repetir sin dudarlo e incluso más días. La pena ha sido volver a la rutina y alejarme de personas inolvidables. Ahora hay un trocito de mi corazón en Oporto.



















